¿Por qué nos gustan los cetáceos?
Esta es la pregunta que siempre hacemos a los asistentes a nuestras conferencias, y las respuestas son siempre parecidas, sin distinguir edades ni grupos sociales:

• Porque son bonitos
• Porque son simpáticos
• Porque son inteligentes
• Por su fuerza y capacidad para moverse en un medio como el agua que es tan extraño para los humanos
• Porque salvan a las personas
Todas estas afirmaciones no podemos de decir que son ciertas ni tampoco falsas, son fruto de la información que han ido recibiendo a lo largo de su vida a través de los medios de comunicación, de los libros, del cine, de los delfinarios, de los amigos, etc...
Que los delfines sean bonitos es una cuestión personal, pero no lo son más que un tiburón o un atún. No son simpáticos por naturaleza, esa es una visión que se tiene aportada por los delfinarios, que entrenan a los animales para que lo parezcan. En la foto se muestra a un delfín mular, que no está sonriendo, es que la forma de su boca es así.
En cuanto a la inteligencia, parece estar al mismo nivel, por lo menos de los grandes primates y quizá hasta de los niños pequeños, ya que tienen auto-conciencia y son capaces de manejar un pensamiento abstracto. Sin duda alguna, los delfines han demostrado una gran capacidad de aprendizaje, no sólo en los delfinarios, sino en otras áreas como la militar o la investigación.
Las capacidades físicas de los cetáceos también causan una gran admiración: su velocidad en el agua, su resistencia, su capacidad de buceo en apnea, etc.. son algo que los humanos, tan torpes en el medio acuático, no dejamos de envidiar.
Por todas estas cosas, y algunas más, los cetáceos se han convertido en un símbolo de la defensa de los océanos ante la amenaza permanente que es el hombre, y tal es así, que muchas campañas de concienciación y divulgación sobre este fenómeno tienen como imagen alguna especie de cetáceo.

• Porque son bonitos
• Porque son simpáticos
• Porque son inteligentes
• Por su fuerza y capacidad para moverse en un medio como el agua que es tan extraño para los humanos
• Porque salvan a las personas
Todas estas afirmaciones no podemos de decir que son ciertas ni tampoco falsas, son fruto de la información que han ido recibiendo a lo largo de su vida a través de los medios de comunicación, de los libros, del cine, de los delfinarios, de los amigos, etc...
Que los delfines sean bonitos es una cuestión personal, pero no lo son más que un tiburón o un atún. No son simpáticos por naturaleza, esa es una visión que se tiene aportada por los delfinarios, que entrenan a los animales para que lo parezcan. En la foto se muestra a un delfín mular, que no está sonriendo, es que la forma de su boca es así.
En cuanto a la inteligencia, parece estar al mismo nivel, por lo menos de los grandes primates y quizá hasta de los niños pequeños, ya que tienen auto-conciencia y son capaces de manejar un pensamiento abstracto. Sin duda alguna, los delfines han demostrado una gran capacidad de aprendizaje, no sólo en los delfinarios, sino en otras áreas como la militar o la investigación.
Las capacidades físicas de los cetáceos también causan una gran admiración: su velocidad en el agua, su resistencia, su capacidad de buceo en apnea, etc.. son algo que los humanos, tan torpes en el medio acuático, no dejamos de envidiar.
Por todas estas cosas, y algunas más, los cetáceos se han convertido en un símbolo de la defensa de los océanos ante la amenaza permanente que es el hombre, y tal es así, que muchas campañas de concienciación y divulgación sobre este fenómeno tienen como imagen alguna especie de cetáceo.
A través de la historia
Desde la Antigüedad se tiene constancia de la relación entre el hombre y estos mamíferos marinos, en lugares y culturas distribuidas por todo el planeta. Los frescos de Knossos, en la isla de Creta, datan de hace 3.400 años, representan uno de los documentos gráficos más antiguos, y en ellos se muestran el respeto que tenían hacia unos animales que consideraban como seres mágicos.
Esta visión contrasta con la que se tenía de las grandes ballenas, representadas casi siempre como monstruos. Debido a su gran tamaño y a la escasa parte de su cuerpo que muestran en superficie, los marineros se imaginaban como sería el el resto del animal, lo que se reflejó en dibujos y grabados de las distintas épocas.
Del respeto, admiración y miedo que se sentía por las ballenas y delfines, se pasó a su captura con fines alimenticios y comerciales, sobre todo de las primeras, dada la gran cantidad de productos que se podían obtener de ellas. Este interés trajo consigo un mayor conocimiento de estos animales, pero como contrapartida disminuyeron sus poblaciones, hasta el punto de que algunas especies han estado a punto de desaparecer por la caza indiscriminada.
La sensibilización de la sociedad hacia esta situación, llevada a cabo por organizaciones ecologistas, ha hecho de las ballenas un símbolo de la lucha contra la degradación del medio ambiente. De este modo se ha conseguido la creación de reservas que permitan la recuperación de algunas especies seriamente amenazadas, como la ballena azul o la ballena franca. Afortunadamente, la ciencia, los medios de comunicación y la educación han contribuido a cambiar este panorama. El descubrimiento de las capacidades cognoscitivas de las ballenas, junto a otros estudios acerca del gran desarrollo cerebral de diferentes especies de cetáceos, han brindado un nuevo enfoque para la percepción del hombre hacia estas criaturas. La mayoría de las personas se sienten atraídos por los cetáceos. Ya sea por su aparente inteligencia,porque son mamíferos como nosotros que viven en un mundo hostil como es el océano, o por su comportamiento libre, elegante y pacífico.
La televisión y el cine se han echo eco de este interés, produciendo series y películas basadas en delfines, que si bien han ayudado a dar a conocer los cetáceos al gran público, la visión ha sido un tanto distorsionada, lo que ha conducido a un conocimiento erróneo de aspectos muy importantes de su vida. Los delfinarios han sido otro de los elementos de divulgación más importantes, no sin polémica entre los partidarios y detractores de este tipo de instalaciones zoológicas.
Esta visión contrasta con la que se tenía de las grandes ballenas, representadas casi siempre como monstruos. Debido a su gran tamaño y a la escasa parte de su cuerpo que muestran en superficie, los marineros se imaginaban como sería el el resto del animal, lo que se reflejó en dibujos y grabados de las distintas épocas.

Del respeto, admiración y miedo que se sentía por las ballenas y delfines, se pasó a su captura con fines alimenticios y comerciales, sobre todo de las primeras, dada la gran cantidad de productos que se podían obtener de ellas. Este interés trajo consigo un mayor conocimiento de estos animales, pero como contrapartida disminuyeron sus poblaciones, hasta el punto de que algunas especies han estado a punto de desaparecer por la caza indiscriminada.
La sensibilización de la sociedad hacia esta situación, llevada a cabo por organizaciones ecologistas, ha hecho de las ballenas un símbolo de la lucha contra la degradación del medio ambiente. De este modo se ha conseguido la creación de reservas que permitan la recuperación de algunas especies seriamente amenazadas, como la ballena azul o la ballena franca. Afortunadamente, la ciencia, los medios de comunicación y la educación han contribuido a cambiar este panorama. El descubrimiento de las capacidades cognoscitivas de las ballenas, junto a otros estudios acerca del gran desarrollo cerebral de diferentes especies de cetáceos, han brindado un nuevo enfoque para la percepción del hombre hacia estas criaturas. La mayoría de las personas se sienten atraídos por los cetáceos. Ya sea por su aparente inteligencia,porque son mamíferos como nosotros que viven en un mundo hostil como es el océano, o por su comportamiento libre, elegante y pacífico.
La televisión y el cine se han echo eco de este interés, produciendo series y películas basadas en delfines, que si bien han ayudado a dar a conocer los cetáceos al gran público, la visión ha sido un tanto distorsionada, lo que ha conducido a un conocimiento erróneo de aspectos muy importantes de su vida. Los delfinarios han sido otro de los elementos de divulgación más importantes, no sin polémica entre los partidarios y detractores de este tipo de instalaciones zoológicas.
La caza de ballenas
Se sabe que la captura de mamíferos marinos se remonta a los orígenes de la humanidad, ya que hay testimonio de ello en pinturas rupestres, así como en la cuevas en donde se han encontrado restos óseos de estos animales. Se piensa que los utilizaban para aprovechar sus pieles, grasa y carne. Fueron los vascos el primer pueblo que hizo de esto una industria, allá por el siglo XI.

La caza de ballenas era una empresa bastante arriesgada hasta el siglo XIX, ya que se realizaba de manera artesanal. Se considera que la captura comercial de ballenas se inició en 1868, cuando se habilitaron para este fin, los barcos de acero equipados con máquina de vapor, cañón ballenero y compresor para hinchar a los organismos capturados y llevarlos a flote. Este cambio supuso el paso de capturar sólo cetáceos más lentos, como la ballena franca o el cachalote, a tener abierta la veda para todas las especies.
De las ballenas se aprovechaba practicamente todo: La grasa como aceite, la carne como alimento, los huesos como abono, las barbas para corsetería y adornos, etc.. Era tan rentable su captura, que con un sólo ejemplar de gran tamaño se podía rentabililzar la expedición.

Hasta finales del siglo XIX sólo se capturaban en la región septentrional del Atlántico y en el Ártico. Al principio del presente siglo se generalizó esta práctica, capturándose ballenas en el Pacífico y en las aguas del hemisferio austral. La entrada en funcionamiento de los barcos factoría en 1925, supuso el principio de la sobreexplotación del principal lugar de alimentación de las grandes ballenas: la Antártida. En 1946 se puso en marcha la Comisión Ballenera Internacional con el fin de regular las capturas de cetáceos, alarmados por el constante descenso de las poblaciones en todos los mares del mundo. Los resultados de su actuación ha supuesto la prohibición total de captura de las especies con mayor riesgo y la moratoria en otras, pero a juicio de muchas organizaciones ecologistas, esto no es suficiente para preservar a estos animales, ya que la denominada "caza científica" es la excusa de países como Japón, para mantener flotas industriales dedicadas a esta rentable industria.
Es difícil calcular la población de ballenas que existe en la actualidad, ya que la caza ha afectado de distinta forma según la especie.
Según los estudios la captura histórica en el último siglo ha sido la siguiente:
En el caso de la ballena azul, la especie más rentable, se calcula que quedan unos 1.000 ejemplares en la actualidad. De la ballena franca, sólo unos cientos.Sin embargo, más de 24.000 ballenas fueron cazadas por Noruega, Japón, e Islandia desde que la moratoria empezó en 1986. Estos países cazan aproximadamente 1.400 ballenas por año e intentan casi triplicar este numero.
Las poblaciones de delfines en general no se han visto afectados por la caza industrial tanto como las ballenas, pero también se realizan matanzas de estos animales en distintos lugares del mundo como Japón o las Islas Feroe, casi siempre con la justificación de que es una tradición popular.

La caza de ballenas era una empresa bastante arriesgada hasta el siglo XIX, ya que se realizaba de manera artesanal. Se considera que la captura comercial de ballenas se inició en 1868, cuando se habilitaron para este fin, los barcos de acero equipados con máquina de vapor, cañón ballenero y compresor para hinchar a los organismos capturados y llevarlos a flote. Este cambio supuso el paso de capturar sólo cetáceos más lentos, como la ballena franca o el cachalote, a tener abierta la veda para todas las especies.
De las ballenas se aprovechaba practicamente todo: La grasa como aceite, la carne como alimento, los huesos como abono, las barbas para corsetería y adornos, etc.. Era tan rentable su captura, que con un sólo ejemplar de gran tamaño se podía rentabililzar la expedición.

Hasta finales del siglo XIX sólo se capturaban en la región septentrional del Atlántico y en el Ártico. Al principio del presente siglo se generalizó esta práctica, capturándose ballenas en el Pacífico y en las aguas del hemisferio austral. La entrada en funcionamiento de los barcos factoría en 1925, supuso el principio de la sobreexplotación del principal lugar de alimentación de las grandes ballenas: la Antártida. En 1946 se puso en marcha la Comisión Ballenera Internacional con el fin de regular las capturas de cetáceos, alarmados por el constante descenso de las poblaciones en todos los mares del mundo. Los resultados de su actuación ha supuesto la prohibición total de captura de las especies con mayor riesgo y la moratoria en otras, pero a juicio de muchas organizaciones ecologistas, esto no es suficiente para preservar a estos animales, ya que la denominada "caza científica" es la excusa de países como Japón, para mantener flotas industriales dedicadas a esta rentable industria.
Es difícil calcular la población de ballenas que existe en la actualidad, ya que la caza ha afectado de distinta forma según la especie.
Según los estudios la captura histórica en el último siglo ha sido la siguiente:
- 350.000 Ballenas azules
- 500.000 Rorcuales comunes
- 1.000.000 Cachalotes
- 250.000 Ballenas jorobadas
- 100.000 Otras especies

Las poblaciones de delfines en general no se han visto afectados por la caza industrial tanto como las ballenas, pero también se realizan matanzas de estos animales en distintos lugares del mundo como Japón o las Islas Feroe, casi siempre con la justificación de que es una tradición popular.
La cautividad
"Ningún acuario, tanque o marina no importa que tan espacioso sea, podrá duplicar las condiciones del mar. Y ningún delfín que habite en estos acuarios podrá describirse como un delfín normal. Por lo tanto, las conclusiones extraídas al observar el comportamiento de ellos frecuentemente conducirán al error al aplicarse a los delfines en general"
Jacques-Yves Cousteau

EL uso de delfines en cautividad para su exhibición tiene ya más de 60 años, y es una actividad que goza tanto de defensores como de detractores. A lo largo de este tiempo esta actividad ha ido cambiando, pasando de ser un espectáculo meramente circense a intentar introducir elementos educativos, con mayor o menor acierto, según los intereses de cada empresario.
Entre los aspectos positivos que se pueden asociar a este tipo de negocios son:
• Han generado un sentimiento de afecto hacia los delfines.
• Gracias a la posibilidad de un seguimiento constante sobre los animales, se ha conocido más su biología.
• Los zoológicos pueden ser un vehículo para introducir a las personas en el respeto y cuidado de los animales.
• Se puede observar muy de cerca a los delfines, e incluso tocarlos y bañarse con ellos en determinados establecimientos.
Como aspectos negativos, podemos incluir bastantes más:
• Los animales viven encerrados ambientes artificiales - piscinas pequeñas, música estridente, espectáculos continuos,..-lo que genera trastornos de conducta y , en especial a los animales que vienen capturados del medio natural.
• Son entrenados para dar espectáculo mediante el uso de la comida como estímulo, para que realicen ejercicios que son contrarios a su conducta natural.
• El promedio de vida en cautividad es menor que en libertad.
• La exhibición de animales cautivos ofrece al público un panorama engañoso de la vida natural de estos mamíferos marinos.
• Hay una gran mortandad en los animales afectados por la captura para espectáculos, sin olvidar que al ser extraídos de la vida libre, se impacta negativamente en las poblaciones silvestres y su hábitat natural.

Es evidente que no se puede comparar la contemplación de cetáceos en libertad con los espectáculos que ofrecen los delfinarios. El disfrutar más de una u otra actividad está condicionada por la actitud y sensibilidad de las personas hacia los animales, valorando más el "show" por un lado, o prefiriendo su libertad por otro.
El baño con delfines, actividad prohibida en Canarias, es un negocio que también va en aumento en todo el mundo, asociado incluso a propiedades terapéuticas, justificando así la existencia de animales en cautividad.
"Todo animal perteneciente a una especie salvaje tiene derecho a vivir libre en su propio ambiente natural, terrestre, acuático y/o reproducirse. Toda privación de libertad, incluso aquella que tenga fines educativos, es contraria a este derecho." Declaración universal de los derechos del animal.

EL uso de delfines en cautividad para su exhibición tiene ya más de 60 años, y es una actividad que goza tanto de defensores como de detractores. A lo largo de este tiempo esta actividad ha ido cambiando, pasando de ser un espectáculo meramente circense a intentar introducir elementos educativos, con mayor o menor acierto, según los intereses de cada empresario.
Entre los aspectos positivos que se pueden asociar a este tipo de negocios son:
• Han generado un sentimiento de afecto hacia los delfines.
• Gracias a la posibilidad de un seguimiento constante sobre los animales, se ha conocido más su biología.
• Los zoológicos pueden ser un vehículo para introducir a las personas en el respeto y cuidado de los animales.
• Se puede observar muy de cerca a los delfines, e incluso tocarlos y bañarse con ellos en determinados establecimientos.
Como aspectos negativos, podemos incluir bastantes más:
• Los animales viven encerrados ambientes artificiales - piscinas pequeñas, música estridente, espectáculos continuos,..-lo que genera trastornos de conducta y , en especial a los animales que vienen capturados del medio natural.
• Son entrenados para dar espectáculo mediante el uso de la comida como estímulo, para que realicen ejercicios que son contrarios a su conducta natural.
• El promedio de vida en cautividad es menor que en libertad.
• La exhibición de animales cautivos ofrece al público un panorama engañoso de la vida natural de estos mamíferos marinos.
• Hay una gran mortandad en los animales afectados por la captura para espectáculos, sin olvidar que al ser extraídos de la vida libre, se impacta negativamente en las poblaciones silvestres y su hábitat natural.

Es evidente que no se puede comparar la contemplación de cetáceos en libertad con los espectáculos que ofrecen los delfinarios. El disfrutar más de una u otra actividad está condicionada por la actitud y sensibilidad de las personas hacia los animales, valorando más el "show" por un lado, o prefiriendo su libertad por otro.
El baño con delfines, actividad prohibida en Canarias, es un negocio que también va en aumento en todo el mundo, asociado incluso a propiedades terapéuticas, justificando así la existencia de animales en cautividad.
"Todo animal perteneciente a una especie salvaje tiene derecho a vivir libre en su propio ambiente natural, terrestre, acuático y/o reproducirse. Toda privación de libertad, incluso aquella que tenga fines educativos, es contraria a este derecho." Declaración universal de los derechos del animal.
Peligros y amenazas
Dejando aparte filias o fobias hacia los cetáceos, la conservación de estos animales marinos es muy importante ya que componen un eslabón fundamental la cadena trófica marina, y por tanto, contribuye a mantener la biodiversidad del ecosistema.
Las principales amenazas que afectan globalmente a las poblaciones de cetáceos son:
• La Caza (de ballenas y de delfines)
• Las Pesquerías (competencia y captura incidental)
• La Contaminación (químicos tóxicos y ruido)
• La Degradación del hábitat (incluyendo calentamiento global y desarrollo)
• La Captura viva para cautiverio (espectáculos y baño con delfines)

La caza de cetáceos
A pesar de las regulaciones que ha llevado a cabo al CBI (Comisión Ballenera Internacional) en las últimas décadas, todavía hay países que continúan esta actividad alegando razones de todo tipo: recuperación de las poblaciones de determinadas especies, competencia de los cetáceos por la pesca, tradición en el consumo, etc... Noruega y Japón encabezan esta lista, pero también Rusia, Islandia y otros países más pequeños, luchan por evitar un descenso de la actividad de su flota a pesar de la oposición de la mayoría de los países del globo.
Las Pesquerías
Otro gran problema para la pervivencia de los cetáceos es el aumento de la actividad pesquera comercial, que ha diezmando su fuente de alimento en todo el mundo. De acuerdo con las estadísticas de la FAO, el 70% de los stocks de peces en el mundo están completamente pescados, sobreexplotados, severamente depredados o se encuentran en un proceso lento de recuperación de la depredación
Otro peligro añadido por esta actividad humana es la captura incidental, por la cual los cetáceos son amenazados por las redes (al menos 300,000 animales quedan atrapados en ellas por año), bien por su uso activo, bien por ser redes perdidas o abandonadas en el mar.
A pesar de estos datos, no todas las flotas pesqueras adoptan medidas que disminuyan este terrible impacto, como el abandono de las redes de cerco y de cortina, o del palangre, técnicas altamente destructivas para el ecosistema marino por su incapacidad selectiva.
La Contaminación
T
odos somos conscientes del aumento de la contaminación de los mares por la acción del hombre, que ha los tratado desde siempre como un vertedero pensando en que tienen una capacidad de regeneración ilimitada. Las principales causas de contaminación química que más afectan a los cetáceos son:
• Desagües industriales
• Químicos de la agricultura
• Desagües domésticos
• Elementos radioactivos
• Basura
• Hidrocarburos
Los cetáceos son depredadores de alto nivel y absorben los elementos contaminantes de sus presas en pequeñas concentraciones, provocando que se acumulen dentro disolviéndose en la grasa (por ejemplo, los famosos PCBs y DDT) Paradójicamente, este hecho ha contribuido al descenso de la comercialización de la carne de ballena, al descubrirse la alta concentración de tóxicos que tiene en la actualidad.
La basura que llega al mar supone un gran peligro para los cetáceos. Una simple bolsa de plástico puede llegar a ser mortal, ya sea por que la ingiere o por que mete la cabeza en ella y se le obstruye el espiráculo.
Otro elemento contaminante que afecta a los cetáceos es el ruido. El aumento constante del tráfico marítimo comercial y de embarcaciones deportivas ha contribuido a que el "mundo del silencio" deje de serlo, afectando más a las especies que hacen del sonido un elemento imprescindible en su vida cotidiana, como es el caso de los cetáceos. En Canarias no podemos olvidar el impacto de las maniobras militares que usan sonar de alta potencia, como causantes de la mortandad de zifios, o el empleo de barcos de alta velocidad como medio de comunicación entre las islas.

Degradación del hábitat
En este apartado podemos hablar desde la influencia del calentamiento global hasta el asentamiento humano en las costas. Tampoco es nada nuevo que el medio ambiente está siendo agredido a escala global, y en el caso de los cetáceos, también se está notando. El cambio de temperatura del agua está modificando conductas en especies migratorias, al tiempo que se ven afectados por la escasez de sus presas habituales.
En Canarias, la introducción de la acuicultura está modificando los patrones de conducta de los delfines mulares, que se están acostumbrando a vivir cerca de las jaulas de engorde de peces, dada la facilidad para conseguir alimento. Este hecho está aumentando la interacción con el hombre, ya que muchas personas se acercan a estas instalaciones para contemplarlos, bañarse con ellos, e incluso, alimentarlos.
El aumento constante de embarcaciones, tanto comerciales como deportivas, en los mares, ha incrementado el ruido, los desechos y las colisiones con los cetáceos. De hecho, según las últimas investigaciones, un tercio de los animales que aparecen muertos en Canarias son por causa de la actividad humana.
La captura para el cautiverio

El Plan de Acción para la Conservación de los Cetáceos para los años 2002 a 2010 de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) dice: "La captura viva de cetáceos para el cautiverio o la investigación es equivalente a la matanza de delfines, porque se extraen de forma permanente animales reproductivos de las poblaciones naturales, los cuales ya no contribuyen a mantener estas poblaciones. Cuando se extrae sin manejo, sin investigación o sin seguimiento, la captura viva puede causar una seria amenaza para poblaciones locales."
Esta actividad se desarrolla frecuentemente por empresarios que aprovechan las legislaciones débiles en protección medioambiental que tienen los países subdesarrollados, de donde extraen los ejemplares destinados a los zoológicos o espectáculos. No se tienen cifras exactas del impacto de este negocio en las poblaciones, debido a que en muchos casos se hace forma ilegal, pero se estima que mueren muchísimos más de los que llegan vivos.
Debido a la rentabilidad de este negocio están proliferando las aperturas de delfinarios en todo el mundo, lo que hace suponer que la industria de la captura en libertad va a seguir funcionando muchos años.
Las principales amenazas que afectan globalmente a las poblaciones de cetáceos son:
• La Caza (de ballenas y de delfines)
• Las Pesquerías (competencia y captura incidental)
• La Contaminación (químicos tóxicos y ruido)
• La Degradación del hábitat (incluyendo calentamiento global y desarrollo)
• La Captura viva para cautiverio (espectáculos y baño con delfines)

La caza de cetáceos
A pesar de las regulaciones que ha llevado a cabo al CBI (Comisión Ballenera Internacional) en las últimas décadas, todavía hay países que continúan esta actividad alegando razones de todo tipo: recuperación de las poblaciones de determinadas especies, competencia de los cetáceos por la pesca, tradición en el consumo, etc... Noruega y Japón encabezan esta lista, pero también Rusia, Islandia y otros países más pequeños, luchan por evitar un descenso de la actividad de su flota a pesar de la oposición de la mayoría de los países del globo.
Las Pesquerías
Otro gran problema para la pervivencia de los cetáceos es el aumento de la actividad pesquera comercial, que ha diezmando su fuente de alimento en todo el mundo. De acuerdo con las estadísticas de la FAO, el 70% de los stocks de peces en el mundo están completamente pescados, sobreexplotados, severamente depredados o se encuentran en un proceso lento de recuperación de la depredación
Otro peligro añadido por esta actividad humana es la captura incidental, por la cual los cetáceos son amenazados por las redes (al menos 300,000 animales quedan atrapados en ellas por año), bien por su uso activo, bien por ser redes perdidas o abandonadas en el mar.
A pesar de estos datos, no todas las flotas pesqueras adoptan medidas que disminuyan este terrible impacto, como el abandono de las redes de cerco y de cortina, o del palangre, técnicas altamente destructivas para el ecosistema marino por su incapacidad selectiva.
La Contaminación
T

• Desagües industriales
• Químicos de la agricultura
• Desagües domésticos
• Elementos radioactivos
• Basura
• Hidrocarburos
Los cetáceos son depredadores de alto nivel y absorben los elementos contaminantes de sus presas en pequeñas concentraciones, provocando que se acumulen dentro disolviéndose en la grasa (por ejemplo, los famosos PCBs y DDT) Paradójicamente, este hecho ha contribuido al descenso de la comercialización de la carne de ballena, al descubrirse la alta concentración de tóxicos que tiene en la actualidad.
La basura que llega al mar supone un gran peligro para los cetáceos. Una simple bolsa de plástico puede llegar a ser mortal, ya sea por que la ingiere o por que mete la cabeza en ella y se le obstruye el espiráculo.
Otro elemento contaminante que afecta a los cetáceos es el ruido. El aumento constante del tráfico marítimo comercial y de embarcaciones deportivas ha contribuido a que el "mundo del silencio" deje de serlo, afectando más a las especies que hacen del sonido un elemento imprescindible en su vida cotidiana, como es el caso de los cetáceos. En Canarias no podemos olvidar el impacto de las maniobras militares que usan sonar de alta potencia, como causantes de la mortandad de zifios, o el empleo de barcos de alta velocidad como medio de comunicación entre las islas.

Degradación del hábitat
En este apartado podemos hablar desde la influencia del calentamiento global hasta el asentamiento humano en las costas. Tampoco es nada nuevo que el medio ambiente está siendo agredido a escala global, y en el caso de los cetáceos, también se está notando. El cambio de temperatura del agua está modificando conductas en especies migratorias, al tiempo que se ven afectados por la escasez de sus presas habituales.
En Canarias, la introducción de la acuicultura está modificando los patrones de conducta de los delfines mulares, que se están acostumbrando a vivir cerca de las jaulas de engorde de peces, dada la facilidad para conseguir alimento. Este hecho está aumentando la interacción con el hombre, ya que muchas personas se acercan a estas instalaciones para contemplarlos, bañarse con ellos, e incluso, alimentarlos.
El aumento constante de embarcaciones, tanto comerciales como deportivas, en los mares, ha incrementado el ruido, los desechos y las colisiones con los cetáceos. De hecho, según las últimas investigaciones, un tercio de los animales que aparecen muertos en Canarias son por causa de la actividad humana.
La captura para el cautiverio

El Plan de Acción para la Conservación de los Cetáceos para los años 2002 a 2010 de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) dice: "La captura viva de cetáceos para el cautiverio o la investigación es equivalente a la matanza de delfines, porque se extraen de forma permanente animales reproductivos de las poblaciones naturales, los cuales ya no contribuyen a mantener estas poblaciones. Cuando se extrae sin manejo, sin investigación o sin seguimiento, la captura viva puede causar una seria amenaza para poblaciones locales."
Esta actividad se desarrolla frecuentemente por empresarios que aprovechan las legislaciones débiles en protección medioambiental que tienen los países subdesarrollados, de donde extraen los ejemplares destinados a los zoológicos o espectáculos. No se tienen cifras exactas del impacto de este negocio en las poblaciones, debido a que en muchos casos se hace forma ilegal, pero se estima que mueren muchísimos más de los que llegan vivos.
Debido a la rentabilidad de este negocio están proliferando las aperturas de delfinarios en todo el mundo, lo que hace suponer que la industria de la captura en libertad va a seguir funcionando muchos años.
¿Qué podemos hacer?
A la vista de los hechos queda claro que la sociedad tiene que ponerse en marcha ya, de una forma decidida, a proteger el medio ambiente marino, como base para conservar la biodiversidad que posee, lo que redundará en las poblaciones de cetáceos.
Desde las instituciones
A nivel individual
Desde las instituciones
- Elaborar normativas y planes destinados a la protección del medio ambiente marino en general, y de los cetáceos en particular.
- Promover campañas educativas prolongadas en el tiempo para que la población tome conciencia del problema y adopte conductas responsables al respecto.
- Respaldar la labor de las organizaciones dedicadas a la investigación, base desde la cual se debe edificar el futuro de todas las actuaciones.
A nivel individual
- Adoptar una actitud respetuosa hacia el medio marino, lo que implica conocer y respetar las normativas medioambientales existentes para las actividades relacionadas con el mar que podemos realizar: pesca, navegación, buceo, avistamiento de cetáceos, etc...
- No dejar impacto de nuestro paso por el mar ni por la costa: no tirar basura, no estropear el paisaje, no molestar a la fauna,...
- Colaborar con las campañas de protección y conservación del medio natural.
- Difundir estas actitudes en nuestro entorno más cercano. Recuerda: un ejemplo vale más que mil palabras. (bueno, en realidad se dice una imagen, pero para ponerlo aquí, vale).

