Un calderón macho arrastrando a su cría
17/07/2010 18:30 Filed in: Avistamientos
En la salida de observación, se detectó un grupo de 10 calderones tropicales (Globicephala macrorhynchus) entre los que había un animal llevando entre sus mandíbulas el cadáver de una cría,. Esta mismo grupo con la cría muerta en la boca del adulto había sido vista el día anterior por un barco de observación de cetáceos.
Este comportamiento consistente en asistir a miembros que no pueden valerse por si mismos, denominado “epimelético”, aunque no es frecuente de observar tampoco es extraordinario en el caso de hembras con sus crías muertas y se ha observado en otras especies de cetáceos. En particular en el suroeste de Tenerife, donde podemos encontrar una población residente de calderones tropicales de varios cientos de individuo, se han registrado en varias ocasiones.
Vidal Martín, el presidente de la SECAC, que lleva más de 25 años trabajando con cetáceos en Canarias y conoce bien la población de calderones del SO de Tenerife, explica que: Aunque no es frecuente, sí es posible observar en el área a madres llevando a sus crías muertas en la boca durante días e incluso semanas, aún cuando lo único que queda de las mismas son unos cuantos jirones de tejido. Lo interesante de este caso es que es un macho maduro quien transporta la carcasa de la cría y hasta la fecha este comportamiento no había sido documentado. Los calderones tropicales viven en grupos estrechamente emparentados y la mayoría de sus miembros permanecen juntos de por vida. Estos grupos, que tienen un tamaño medio de 14 animales, poseen una estructura matrilineal, con varias hembras y su progenie conformando el núcleo social. En éstos, puede haber de uno o dos machos adultos emparentados con las hembras y con las cuales no se reproducen. La función de estos machos un metro más grande, pero con el doble de peso que las hembras- parece ser la defensa y el cuidado de esos grupos. Los calderones se alimentan casi exclusivamente de cefalópodos -incluyendo el calamar gigante (Architeuthis dux) en su dieta- realizando inmersiones que pueden llegar hasta los 1000 metros de profundidad y que tienen una duración típica de entre 15 y 20 minutos.
En el área, los nacimientos ocurren a lo largo de todo el año, aunque son más frecuentes durante los meses de primavera y verano. Las hembras maduras paren una cría -que nace con una longitud media de 140 cm- cada tres años y este intervalo se va haciendo mayor con la edad. Las hembras, que pueden alcanzar los 80 años de edad, sólo pueden tener un máximo de 7 u 8 crías a lo largo de sus vidas y los retos son muchos para la supervivencia de las mismas en un medio hostil como el océano abierto. Cuando las hembras de edad avanzada no pueden reproducirse siguen produciendo leche con las que amamantar a otras crías del grupo y se ha encontrado leche en los estómagos de animales con 8 años de edad. De la misma manera, cuando los adultos realizan inmersiones profundas, las crías y los jóvenes se reúnen en pequeños grupos y se quedan en la superficie a cargo de uno o varios animales de mayor edad en “grupos guardería”.Tanto en este caso como en otros observado por nosotros en los últimos años, los calderones se comportan de una forma diferente, mostrándose esquivos alejando el cadáver de la vista del buceador para lo cual varios animales pueden llegar a interponerse físicamente entre el observador y el adulto que lleva a la cría.
Tampoco debemos de olvidar que hacerse cargo de la carcasa de una cría en la superficie durante días puede tener consecuencias importantes tanto para el animal que porta el cadáver como para el resto del grupo, especialmente para la alimentación. La estrategia social de los calderones es básica para asegurar la supervivencia y el aprendizaje de las crías y el comportamiento descrito por sorprendente que parezca parece formar parte del mismo mecanismo.
Este comportamiento consistente en asistir a miembros que no pueden valerse por si mismos, denominado “epimelético”, aunque no es frecuente de observar tampoco es extraordinario en el caso de hembras con sus crías muertas y se ha observado en otras especies de cetáceos. En particular en el suroeste de Tenerife, donde podemos encontrar una población residente de calderones tropicales de varios cientos de individuo, se han registrado en varias ocasiones.

Vidal Martín, el presidente de la SECAC, que lleva más de 25 años trabajando con cetáceos en Canarias y conoce bien la población de calderones del SO de Tenerife, explica que: Aunque no es frecuente, sí es posible observar en el área a madres llevando a sus crías muertas en la boca durante días e incluso semanas, aún cuando lo único que queda de las mismas son unos cuantos jirones de tejido. Lo interesante de este caso es que es un macho maduro quien transporta la carcasa de la cría y hasta la fecha este comportamiento no había sido documentado. Los calderones tropicales viven en grupos estrechamente emparentados y la mayoría de sus miembros permanecen juntos de por vida. Estos grupos, que tienen un tamaño medio de 14 animales, poseen una estructura matrilineal, con varias hembras y su progenie conformando el núcleo social. En éstos, puede haber de uno o dos machos adultos emparentados con las hembras y con las cuales no se reproducen. La función de estos machos un metro más grande, pero con el doble de peso que las hembras- parece ser la defensa y el cuidado de esos grupos. Los calderones se alimentan casi exclusivamente de cefalópodos -incluyendo el calamar gigante (Architeuthis dux) en su dieta- realizando inmersiones que pueden llegar hasta los 1000 metros de profundidad y que tienen una duración típica de entre 15 y 20 minutos.
En el área, los nacimientos ocurren a lo largo de todo el año, aunque son más frecuentes durante los meses de primavera y verano. Las hembras maduras paren una cría -que nace con una longitud media de 140 cm- cada tres años y este intervalo se va haciendo mayor con la edad. Las hembras, que pueden alcanzar los 80 años de edad, sólo pueden tener un máximo de 7 u 8 crías a lo largo de sus vidas y los retos son muchos para la supervivencia de las mismas en un medio hostil como el océano abierto. Cuando las hembras de edad avanzada no pueden reproducirse siguen produciendo leche con las que amamantar a otras crías del grupo y se ha encontrado leche en los estómagos de animales con 8 años de edad. De la misma manera, cuando los adultos realizan inmersiones profundas, las crías y los jóvenes se reúnen en pequeños grupos y se quedan en la superficie a cargo de uno o varios animales de mayor edad en “grupos guardería”.Tanto en este caso como en otros observado por nosotros en los últimos años, los calderones se comportan de una forma diferente, mostrándose esquivos alejando el cadáver de la vista del buceador para lo cual varios animales pueden llegar a interponerse físicamente entre el observador y el adulto que lleva a la cría.
Tampoco debemos de olvidar que hacerse cargo de la carcasa de una cría en la superficie durante días puede tener consecuencias importantes tanto para el animal que porta el cadáver como para el resto del grupo, especialmente para la alimentación. La estrategia social de los calderones es básica para asegurar la supervivencia y el aprendizaje de las crías y el comportamiento descrito por sorprendente que parezca parece formar parte del mismo mecanismo.

Nuestra asociación fue constituida en el año 2002 como consecuencia natural del proyecto "Ballenas y delfines en la Escuela". Desde entonces nos hemos dedicado fundamentalmente a trabajar en la divulgación del mundo de los cetáceos que viven cerca de nuestras costas.